Hoy charlamos en el estudio de pintura entre nosotros y nos hacemos una “autoentrevista” doméstica esta tarde de Julio. Como pareja de pintores, hablamos en el sofá de casa con un café con hielo y para desvelaros inquietudes y deseos de cara al próximo curso, haciendo balance de este año de clases y creación y charlando sobre retos de creación y conciliación familiar en el mundo moderno.

Un año de pintura y clases

Ricardo: Después de este primer año de andadura del estudio, toca reunirse a celebrar y a reflexionar sobre lo vivido. ¿Cómo definirías lo que ha sido este curso?

Irene: Este curso ha sido muy intenso y esperanzador. He visto el inicio de este proyecto y, aunque a rachas me invadía cierta incertidumbre o miedo por esta apuesta, la respuesta de nuestros alumnos en las clases de pintura me ha ayudado a creer que es posible la existencia de un espacio como este en el corazón de Madrid. La clave de este año para mí es haber sido capaz de sostener la pasión y la fe en el concepto inicial.

Nuestro pensamiento y aspiraciones

R: ¿Crees que somos una academia de pintura o más un estudio de creación con clases que complementan su actividad artística? ¿Sientes que formamos parte del colectivo de academias de dibujo y pintura?

I: No nos definimos como “academia de pintura” aunque aspiramos a un tipo de alumno y cliente que sí que las frecuenta o encontrar un tipo de servicio como el que ofrecen este tipo de academias. Mi deseo es ofrecer una alternativa a unas clases de pintura convencionales en un entorno menos solemne y más cercano, sin perder el rigor y el cuidado en el desarrollo del aprendizaje.

No siento desprecio por el trabajo que hacer otros espacios o academias, creo que es muy valioso la siembra que hacen por el amor a la práctica del arte, es sólo que para mí es fundamental entremezclar mi vida familiar y laboral porque las divisiones entre el ámbito de lo “Público” y “privado” creo que generan sufrimiento. Deseo que los alumnos se sientan como en su casa, tranquilos, serenos y respetados, sólo así es posible encontrar un camino para crear.

R: ¿Te apetece entonces que se entremezclen más en la sociedad vida doméstica, artística y docente? ¿Cuál sería para ti el límite?

I: Como mujer siento que es un reto llevar todas nuestras facetas adelante, sin tantas barreras y con empresas más flexibles no nos sentiríamos incapaces de llegar a todo y podríamos cuidar de nuestros seres queridos para estuviesen bien atendidos, para mí es una deuda que aún el mundo contemporáneo no ha resuelto: cuidar de los otros sin renunciar a nuestra vocación profesional. El límite es el respeto por el espacio y el tiempo del otro. Producir sin sembrar amor no da sentido a la existencia del ser humano. Para mí este estudio es un proyecto de vida. Siento gratitud por ser una empresa familiar, mi reivindicación es sólo de puertas de casa afuera. En casa siento que trabajamos en equipo en todos los ámbitos, respetando nuestra identidad individual como artistas.

R: ¿Te consideras más pintora que docente?

I: No, a día de hoy no. Hubo un tiempo en que sí, me acomplejaba incluso de pensar, mientras estudiaba Bellas Artes, que algún día tendría que complementar mis ingresos con la docencia. Actualmente estoy agradecida a mis alumnos porque he podido salir de la soledad de la creación y compartir lo que sé con ellos. Mis alumnos me completan como artista, muchas veces el aprendizaje es mutuo.

R: ¿Estarías dispuesta a renunciar a un lenguaje realista y abordar una investigación sobre la abstracción?

I: Por supuesto. Pienso que los artistas no debemos cerrarnos a mutar en nuestros lenguajes, ahí tenemos la obra como ejemplo de Gerard Richter, que trabaja con pintura fotográfica y abstracción de forma paralela de forma magistral. La realidad es abstracta o figurativa en función de cómo la miremos. 

Próximas novedades en la academia

R: ¿Qué novedades te gustaría introducir a partir de Septiembre?

Me gustaría que las Cenas Azules y las sesiones de apuntes del natural tomasen más protagonismo y complementasen más las clases regulares. Además, estamos como sabes organizando una exposición de alumnos para Septiembre.

R: ¿Qué actitudes sueles valorar en tus alumnos?

La humildad, la motivación y la capacidad de escucha. Un alumno que se cierra a aprender se suele estancar al ensimismarse en su visión. Confiar en quién te enseña hace posible que la magia del aprendizaje se produzca.