El cómo pintar un cuadro abstracto es una preocupación para todos aquellos artistas plástico que desean adentrarse en este estilo y dejar volar su sensibilidad. Esta corriente pictórica tiene tanto amantes como detractores. Muchos de estos últimos la menosprecian en su sencillez y sensibilidad, indicando que no reúne los méritos de la pintura tradicional o clásica.

No obstante, el arte abstracto se basa en la libertad del artista para romper reglas y convencionalismos, expresarse de forma total y definir nuestras fronteras en el término arte. Así, puedes elegir entre el arte abstracto basado en figuras geométricas como Paul Yanko o Thornton Willis, el minimalismo de Piet Mondrian o Paul Klee o composiciones más detalladas de tipo gestual al estilo de Jackson Pollock o Mark Rothko.

Tipos de cuadros abstractos

Basado en figuras geométricas

Todo comienza en el fondo, que puede obtenerse aplicando un barniz de calidad artística como el gesso, ya sea a pincel o con espátula, para controlar la textura del cuadro. Se hacen líneas con cinta adhesiva en los puntos de intersección para crear un patrón de líneas geométricas que no represente la realidad, o trazos rectos con lápices. Luego, se mezclan los colores a utilizar y se aplican estos en el lienzo, tras lo cual se pintan los espacios entre la cinta o lo trazos. Por último, se procede a remover la cinta adhesiva, se añaden los  toques finales y ya está: un cuadro abstracto digno de cualquier museo.

Pintura abstracta minimalista

Se decide otra vez el fondo, ya sea con barniz para crear texturas o utilizando papel grueso o cartulina. Luego, con un lápiz y una regla crear líneas horizontales y verticales, tantas como tu inspiración te dicten y píntales del color y grosor de tu elección, teniendo en cuenta que el negro crea contrastes más intensos. Para finalizar, elige algunos cuadrados y rectángulos así formados y píntalos con los colores primarios para resaltan del conjunto.

Pintura abstracta gestual

En esta técnica se recomienda poner el lienzo sobre el suelo, para un contacto más íntimo con el trabajo y la inspiración, además de cómodo para aplicar las pinturas y que no chorreen por el efecto de la gravedad, aunque hay muchos efectos que pueden lograrse llevando el cuadro a una posición vertical estando aún húmedo.

Luego, despeja tu mente y déjate llevar, pues en el arte abstracto gestual no se representan imágenes. Mezcla la pintura directo en el lienzo y trabaja en ellos en la medida que avances. Vierte pintura, crea salpicaduras, déjala gotear, utiliza diferentes objetos para manifestarte. Si lo deseas, puedes hasta pintar con los ojos cerrados. En este estilo importa más la experiencia que el resultado, así que cuando pienses que está completa detente. No corrijas, no retoques: deja que la obra cuente la historia de su creación.

La importancia del color en los cuadros abstractos

En la pintura abstracta suelen utilizarse pinturas acrílicas o de aceite. Pero lo realmente importante son los colores: la pintura abstracta utiliza mucho sus combinaciones para lograr mover los sentimientos del espectador.

Es importante utilizar entonces la rueda de colores para mostrar la relación entre ellos, así como emplear bien los colores primarios, secundarios y terciarios. Esta manifestación también busca las relaciones entre los colores cálidos y los fríos para crear sensación de movimiento y avance o  retroceder o detener el movimiento. Otros elementos que se emplean son los colores análogos, complementarios y triádicos.

Recuerda que, debido a la escasez de formas definidas de la pintura abstracta, el color es tu forma de expresar la energía vital que quieres transmitir, por lo que debes utilizarlo de la mejor manera posible.