El tiempo de secado muchas veces es esencial, sobre todo si estudiamos o trabajos bajo el ritmo de entregas periódicas. Y además, siempre viene bien conocer algunos truquitos para dominar el secado de tus pinturas.

Aquí repasaremos qué puedes hacer para acelerar el secado de tus pinturas, desde la acuarela, pasando por el acrílico hasta el óleo. Verás cómo tus prestaciones mejoran sustancialmente.

Secado de la pintura a la acuarela

La acuarela es una técnica de secado rápido. Pero si usamos un tipo de papel grueso y húmedo, el secado puede ralentizarse. La mejor manera de acelerarlo de forma efectiva en este caso es usar un secador de pelo.

Lógicamente, en potencia muy baja y a una distancia de más de 25 cm de papel de acuarela. Conviene aplicarlo por delante y por detrás del papel.

Secado de la pintura acrílica

Este tipo de pintura también tiene un secado rápido como la acuarela. Muchas veces el ambiente de la sala es esencial para determinar un secado más o menos rápido en este tipo de pintura. En nuestras clases de pintura tenemos espacios luminosos y donde fluye el aire para favorecer el secado.

En este caso también podrás acelerar el secado con la utilización del secador. Pero ante fija bien el papel para evitar un posible doblado por el calor.

Secado de la pintura al óleo

En este caso estamos ante una técnica de secado más bien lenta. La cantidad de pintura, el relieve generado… todos ellos son factores que pueden ralentizar mucho el secado. En ocasiones, una pintura muy voluminosa, puede tardar meses en secarse.

Por lo general, para acelerar el secado de la pintura al óleo, se actúa sobre el aceite de las pinturas. Nos aseguraremos de que la pintura del tubo sale con el mínimo aceite, secándola un poco antes, poniéndola en un cartón, etc.

Muchas veces se añade esencia de trementina a las mezclas. Aunque puede cambiar el color de la pintura y amarillearla (debes ir con cuidado) ayuda a favorecer el secado.